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De donde vendrá nuestro socorro?
Reflexion (Paz Total)

Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Hebreos 4:14,15

David, el salmista y profeta de Dios en su mayor momento de angustia exclamo; de donde vendrá mi socorro? Mientras el huía de la muerte a causa de su suegro, un rey orgulloso, y a causa de esa persecución la agonía de la soledad y la preocupación le agobiaron enormemente, sin embargo en su momento levanto su mirada hacia arriba y observo las grandes montañas, esplendidas y maravillosas, la majestuosidad del cielo en el horizonte, y reconoció y respondió su propia pregunta; <strong>“Mi socorro viene de Jehová, quien hizo el cielo y la tierra”</strong> al declarar tal afirmación su vida en un instante se lleno de gozo y alegría, y terminó el salmo gozoso por la protección de Dios para con él. Así que continua afirmando “No dará tu pie al resbaladero, Ni se dormirá el que te guarda. He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda a Israel. (Salmos 121:2), Querido lector, de donde viene tu socorro? De tu profesión? De tu cuenta bancaría? De tus planes de retiro y jubilación? De la empresa que diriges?, de la astucia para los negocios? Del arma de fuego que mantienes en la cintura? De los dólares guardados bajo el colchón? De la despensa que está repleta de alimentos? No son las capacidades y dones que poseemos las que nos darán el éxito o la ayuda apropiada en las crisis, rotundamente No. <br /> Es lo que el señor puede hacer por nosotros. Necesitamos tener una confianza mucho en menor en los hombres y todo lo de la tierra y una confianza mucho mayor en lo que Dios si puede hacer por nosotros.<br /> El desea que puedas aferrarte del señor con la mano de la fe y anhela que nos sujetemos a él con los ojos cerrados, con nuestros temores y dudas, con nuestra desesperación, pero de tal manera que a pesar del rugir de las pruebas y situaciones adversas, podamos esperar y confiar en quien tiene el poder para socorrernos, el mismo que te hizo, te ha sustentado hasta hoy y lo hará hasta el final, sujétate y afiánzate de Dios, aunque no sientas nada, nuestro sentimientos nos engañan, sujétate a Dios tan solo confiando en un escrito está (tal como lo afirma su palabra). Si él lo dijo, es cierto lo creamos o no. De manera que si hoy nos sentimos como David, podamos hacer también como David, reconocer que mi socorro viene de ese maravilloso Dios quien hizo el cielo y la tierra y la sustenta.

Autor: David Cedeño

Fecha de Publicación: 05-Mar-2018

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