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Primero yo, después yo, y al final solo yo.

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Reflexion (Paz Total)

El que da al pobre le presta al señor y él le dará su paga. Proverbios 19:17

En la revolución actual que estamos viviendo a nivel mundial, el énfasis que predica es la gloria propia, la autoproclamación del ser humano, todo lo que se desarrolla o se inventa va en función de hacerte sentir mejor y más grande que los demás, en el mercadeo el objetivo que se persigue es hacer que las personas quieran llegar a ser mejores que las demás, ya las mujeres no se visten por vestirse o sentirse simplemente hermosas o satisfechas, sino para ser la más hermosa de todas, para ser la número uno, al igual que los caballeros, toda la inversión de sus recursos es para ellos mismos, el énfasis es la autoproclamación propia. Esta era actual deja a un lado la familia, amigos, hermanos y sociedad, exalta solo a una sola persona; a si mismo, si observas todos los programas de televisión actuales o reality shows, todos llevan el mismo principio, exaltar a un solo ganador, solo uno merece el premio, solo uno en la cima, pero y los demás qué? Cuando entrevistan a los amenazados para eliminación en los concursos porque mereces quedarte en el programa? La respuesta es casi siempre la misma; “porque soy mejor que todos los demás participantes” Dios cuando hizo a los seres humanos los hizo para interactuar y vivir en comunidad, en compañerismo y dependencia entre nosotros, no para la exaltación propia humana, sino reconocer que todo lo que tenemos fue adjudicado por Dios, ni siquiera la vida es nuestra, sino que todo lo que tenemos y somos pertenece a Dios, y si esto es así entonces la auto exaltación es pecado, ya que consiste en adueñarnos de la gloria que solo pertenece a Dios y utilizarla como si nosotros estuviésemos en el lugar de Dios. Es por eso que vemos un mundo equivocado, madres preocupadas por ellas mismas abandonan a sus hijos, hermanos que no les interesan a las necesidades o padecimientos de los suyos, ni de su propia sangre, pueden verlos morir al lado, pero primero están sus necesidades y placeres. Todos van en busca del disfrute propio y la autocomplacencia, sin importar a quien pisan o a quien desgracian en el intento mientras que llegan al tope del camino. Los hombres ya no ven a las mujeres como una compañera para compartir el futuro o para amar y crear una familia, sino como un trasero y unos senos nada más, es decir una herramienta única de placer solo para su disfrute, sin importarles su vida o sentimientos. Y ellas ven simplemente en las posibles parejas masculinas quienes le van a satisfacer sus necesidades económicas y egocentrismos, no en una persona, y por eso cuando llega la calamidad, necesidad o desgracia en la relación, llega la separación de también, ya que solo se mantenían por lo que podrían obtener del otro. Dios nos dio vida para servir y amar a otros, nos dio una comisión al igual que a los discípulos les mando a que prediquen el evangelio a todo el mundo tribu nación y lengua. Y el evangelio no es otra cosa sino la esperanza de redención, salvación y de cambio para un mundo que perece en la ignorancia y en la exaltación propia. Tu eres importante para Dios, pero no por encima de nadie, porque los demás también son importantes para él, tú no eres mejor que nadie, ni nadie es mejor que tu, pero si haz de hacer algo recuerda que la mejor forma de salvarte o ayudarte a ti mismo es hacerlo por los demás, ama a los demás, no seas como los del montón, que todo es para ellos, se tu diferente y cumple el mandato de Jesus, comparte amor, comparte esperanza, comparte tu vida y esto hará que puedas estar entonces en el mejor lugar, en los brazos y la aprobación de Dios. Nuestra misión en el mundo no es aprovecharnos de los demás, ni ser los mejores, sino servir a Dios y a nuestro prójimo, nunca pierdas el rumbo, lo más importante no eres tú, sino que tu importancia y tu valor consista en darte por los demás, lo que tu necesites, Dios te lo pagará.

Autor: David Cedeño

Fecha de Publicación: 24-Jul-2018

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