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Reflexion (Paz Total)
Las tentaciones hacen necesaria la oración.
La fortaleza adquirida al orar a Dios, unida al esfuerzo individual y a la preparación de la mente para que sea considerada y cuidadosa, prepara a la persona para los deberes diarios y conserva el espíritu en paz bajo toda circunstancia, por penosa que sea. Las tentaciones a que estamos expuestos diariamente hacen de la oración una necesidad. A fin de que podamos ser guardados por el poder de Dios, por medio de la fe, los deseos de la mente debieran ascender en forma constante en oración silenciosa suplicando ayuda, luz, fortaleza y conocimiento. Pero la meditación y la oración no pueden desplazar el ferviente y fiel aprovechamiento del tiempo. Se necesita a la vez trabajo y oración para perfeccionar el carácter cristiano. Debemos vivir una vida doble: una vida de pensamiento y acción, de oración silenciosa y ferviente trabajo… Dios requiere de nosotros que seamos cartas vivientes, conocidas y leídas por todos los hombres. El alma que se vuelve a Dios en procura de fortaleza, apoyo, poder, mediante diaria y ferviente oración, tendrá nobles aspiraciones, percepciones claras de la verdad y del deber, elevados propósitos en cuanto a la acción, y una constante hambre y sed de justicia. (La Maravillosa Gracia, 317.) Todos los días enfrentamos tentaciones y para poder vencerlas necesitamos poder de lo alto para estar firmes al momento de la prueba y para esto debemos, orar, orar y orar sin cesar.
Y el humo de los inciensos, con las oraciones de los santos, subió de la mano del ángel delante de Dios. Apocalipsis. 8:4

Autor: Iván Escalona

Fecha de PublicaciĆ³n: 15-Jan-2019

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