wwww.paztotal.org
Reflexion (Paz Total)
No lo puedo perdonar!
Estaba mirando el por la ventana cuando escucho una suave y tierna voz que le decía; papá, intento voltearse pero no podía, su cuerpo casi deshecho no le permitía mucho girar hacia atrás, su piel estaba pegada a sus huesos y la silla de ruedas donde estaba le evitaba movilizarse mucho, estaba ya a la espera de la muerte por un cáncer avanzado que le había confinado a esa silla, sus lagrimas salieron a chorros a ver el rostro de su hija totalmente diferente a como la había visto la ultima vez, cuando apenas tenía diez años, ya era toda una mujer, tanto tiempo sin verla, habían pasado más de veinticinco años, y su deseo de verla antes de morir se estaba cumpliendo en ese momento. Con su voz temblando le imploró perdón a su hija y las lagrimas no le dejaban hablar, hacía más de una veintena de años que él había salido de casa para nunca más volver acabando así con una rutina diaria de maltratos y humillaciones para la pequeña niña y su madre, muchas situaciones difíciles y amargas sufrieron su madre y ella en el pasado, a causa de ese despiadado hombre que hoy yacía confinado a una silla de ruedas como un castigo a su maldad del pasado. El trauma de la vida de la niña ahora convertida en mujer hicieron de ella una persona amargada, intolerante, cansona y altiva, dañando a las personas a su alrededor para así conseguir venganza con un mundo cruel, sin embargo un día a mitad del camino conoció a alguien que cambió su vida, conoció a Jesus, el salvador. Y todo el que conoce a Jesus termina siendo transformado por su ejemplo y su amor o termina rechazándole y siendo peor, pero ella se rindió a su amor y a su misericordia y dejó que el mismo señor trasformara su vida, ahora una vez transformada y perdonada solo le quedaba algo que hacer del pasado; perdonar a su malvado padre, el ser que más daño le había causado en la vida, y a quien odiaba con todo su corazón, tan solo pensar esto le llenaba de ira y desagrado, pero al final decidió obedecer a Dios y perdonar al malvado padre, al fin decidió ir a la casa de ancianos donde yacía su padre y perdonarlo. No es fácil perdonar a quien nos ha hecho tanto daño, pero el perdón nos libera, nos eleva a Dios y transforma nuestra vida, y también nos otorga la posibilidad de ser perdonados, cuando nos encontramos con Dios, nuestra vida cambia y somos diferentes, ya no hay espacio para el odio, ni el rencor, cuando Dios vive en nosotros una nueva vida llena de esperanza brilla como el sol al amanecer. No sé si hay algo que perdonar o alguien a quien perdonar, pero hoy es un buen día para comenzar.
Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores. Mateo 6: 12

Autor: David Cedeño

Fecha de PublicaciĆ³n: 18-Feb-2019

Volver